El faltante de $ 700 millones: la denuncia de la Oficina Anticorrupción

PorOficina Anticorrupción

El faltante de $ 700 millones: la denuncia de la Oficina Anticorrupción

El fiscal Joaquín Millón Quintana habló sobre la condena a 13 años de prisión a la dirigente social, cómo funcionaba la asociación ilícita encabezada por Sala, la hipótesis de que parte del dinero faltante llegaba a la Quinta de Olivos y más.

Es fiscal Anticorrupción de la provincia de Jujuy desde 2016.  Fue querellante en la causa conocida como “Pibes Villeros”, por la que la líder social de aquella provincia, Milagro Sala, fue condenada a 13 años de prisión esta semana.

Se trata de la causa que cobró notoriedad pública tras la difusión de imágenes capturadas por las cámaras de seguridad de una sucursal del Banco Nación de aquella provincia, en las que se veía a integrantes de la agrupación Tupac Amaru -que lidera la propia Sala- retirando “sumas de dinero destinadas a la construcción de soluciones habitacionales”.

Millón Quintana presentó una denuncia “con una investigación bastante más amplia que hoy forma parte del expediente ‘La Megacausa’, que investiga, a valores fiscales, un fraude a la administración por el orden de $ 700 millones, a valores históricos, con la falta de construcción de 1800 viviendas, que fueron íntegramente pagadas por el Estado nacional, transferidas a la provincia de Jujuy, y luego a distintos municipios, y 500 viviendas, además, con distintos grados de avance, y no terminadas”, explicó.

Por esta última causa, se encuentran imputados 10 intendentes, funcionarios provinciales, el ex gobernador Eduardo Fellner y el ex secretario de Obras Públicas, José López, entre otros.

Hablamos de un faltante de $ 700 millones. ¿En qué se destinó ese dinero? ¿Adónde fue a parar?

– De acuerdo a mi alegato en la causa “Pibes Villeros”, los fondos eran capturados por la asociación ilícita. El esquema era el siguiente: usaban cooperativas ficticias, cuyos presidentes eran designados por la propia Sala. Estas cooperativas firmaban convenios a nivel municipal o con los organismos de vivienda que les permitían acceder al dinero destinado a la construcción de viviendas y soluciones habitacionales, a través de un complejo sistema de endoso de cheques. Cualquier persona podía cobrar los cheques en las ventanillas del banco.

– ¿De qué montos estamos hablando?

– En general, eran cheques con fondos inferiores a $ 50.000, por lo que cualquier persona, validada con un DNI, podía retirar el dinero. En el análisis de los cheques que hicimos en la causa “Pibes Villeros” advertíamos que los cheques se cobraban en jornadas específicas: los endosaban, iban todos juntos al banco, personas indiferentes a la cooperativa, y retiraban toda la plata el mismo día, la ponían en un bolso, y la llevaban a la casa de Milagro Sala o a la sede de la organización Tupac Amaru. La cooperativa era una ficción en ese sentido también, porque les permitía acceder a los fondos a través del endoso, concentrar los fondos y en la casa de Sala o en la sede, se decidía discrecionalmente qué destinos iba a tener esa plata.

Como por ejemplo…

– Al concentrar de este modo los fondos, podían disponer a infinidad de funciones. Mi hipótesis, sobre la que hay prueba, es que la usaban, fundamentalmente, para fines proselitistas o clientelares. Es decir, financiaban desde campañas políticas hasta marchas, pegatinas, compra de vehículos que sorteaban anualmente, alrededor de 20 al año. Ciclomotores, televisores, etc. Entonces, desviaban los fondos establecidos por los convenios para la construcción de viviendas y soluciones habitacionales a estos otros fines. A lo que hay que agregar, hipótesis que no ha podido ser corroborada, sino que lo relató Mabel Balconte, imputada que relato la operatoria, es que estos fondos tenían retornos a la provincia de Buenos Aires, a la propia Quinta de Olivos, en donde se llevaban, de acuerdo a una imputada, parte de ellos, en concepto de retornos.

– ¿Esto quiere decir que Cristina Kirchner no podía desconocer este tema?

– Me parece que no, pero no hemos tenido pruebas para corroborar eso. Primero, porque los registros de los ingresos a la quinta fueron eliminados. Eran secretos, no se tomaban esos registros, por orden de la ex presidenta Kirchner, por lo cual, no podemos corroborar si tenía conocimiento o no, y ni siquiera si estos fondos, en verdad, retornaban a Buenos Aires.

– ¿Entre qué años funcionó este circuito?

– Estos planes empiezan a funcionar en 2003, van mutando hasta 2015. Van mutando pero, de todas maneras, el número de financiamiento aumenta. La provincia de Jujuy está tercera en el ranking, desde 2003 a 2015, de las provincias más beneficiadas para construcción de soluciones habitacionales y viviendas. El número de dinero iba aumentando significativamente.

¿Y Néstor Kirchner? ¿Estaba al tanto?

– No estoy tan seguro, porque esto empezó obrando, aparentemente, de manera legítima; legal. A medida que el financiamiento aumentaba, creo que empezaron a encontrarle la vuelta. Creo que a partir de 2011 empieza a tergiversarse todo. De hecho, mi hipótesis de que un grupo de quienes integraba la Tucap Amaru empiezan a operar como una asociación ilícita es alrededor de esa fecha, que coincide además con las etapas no ejecutabas del Programa Federal de Integración Sociocomunitaria, que es el plan donde faltan las casas que te mencioné, que se investigan en La Megacausa.

¿Cuánto dinero estiman que manejó Milagro Sala en todos estos años?

– Es muy difícil de establecer ese dato por varias razones. Solo en el Programa de Integración Sociocomunitaria -lo que se investiga en La Megacausa- manejó más de $ 1500 millones. Pero, ese programa era con el que financiaba la construcción de las clásicas viviendas que están en distintos puntos de la provincia. Pero, a su vez, las cooperativas ficticias lideradas por Sala, de manera completamente informal e irregular, también eran beneficiarias de otros planes, como el Plan Mejor Vivir 2, que es el que se investigó por fraude. Y ese plan era un plan destinado a la construcción de soluciones habitacionales o mejoramientos. Pero también, Sala recibía una importante cantidad de capacitaciones educativas del Ministerio de Desarrollo Social, tenía línea directa con Alicia Kirchner y, a través de esos programas, recibía muchísimo dinero. También, venía dinero del Ministerio de Educación. O sea, es muy difícil. Yo, particularmente, por una cuestión metodológica me concentré en las viviendas no construidas del Programa de Integración Sociocomunitaria, en cuanto era un plan que era mucho más fácil constatar.

Cuando se conoció la condena, la ex presidenta dijo que había sido a “medida de Macri y de Morales”. ¿Cómo viste la condena? ¿qué opinás sobre estos dichos?

En La condena, conociéndolo palmo a palmo al expediente, había una importantísima cantidad de pruebas para corroborar la existencia de la asociación ilícita y un fraude a la administración. El expediente es enorme. Hay más de 2000 cheques que muestran todas estas operatorias. Si no hubiese habido condena, yo diría que el poder político habría intervenido, por la cantidad de prueba que había. Es al revés como yo lo pienso. Iba a ser ilegal que no se la condene. Obviamente, Milagro Sala juega con la carta de ser una líder social, que lo fue. Pero eso no quita los abusos llevados adelante y la cantidad de financiamiento que manejaba Sala, que era muy grande. En vivienda, se llevaba la mitad del presupuesto de la provincia. Si no hubiese sido condenada con toda la prueba que hay, justamente podría uno pensar que intervenía el poder político.

Fue muy cuestionada la prisión preventiva que se le dio a Milagro Sala, incluso por parte de la CIDH. ¿Cuál es su postura?

– Si no correspondía la prisión preventiva de Sala, en un caso de corrupción, no debería haber prisión preventiva. Para mí, era un caso muy fácil de prisión preventiva. No era un caso problemático.

¿Por qué?

– Porque ella ejercía violencia a las instituciones de la provincia, tenía una importante cantidad de seguidores, y los sigue teniendo, y, a su vez, la mayoría de las personas que brindaron testimonios acerca de cómo funcionaba la organización ilícita, pertenecían a la organización y pueden o podían verse conferidas por la violencia ejercida con Sala a no prestar testimonio, si ella se encontraba libre. En definitiva, si ante una persona con todas estas características no pueden los jueces llevar adelante un análisis racional y razonable respecto de las posibilidades que tiene esta persona para obstaculizar este proceso, entonces no hay ninguna persona que pueda tener una prisión preventiva.

Fuente: El Cronista – 18 de enero de 2019